Desde hace algún tiempo la palabra anarquía la hemos escuchado continuamente en los medios de prensa, ligada a marchas y protestas en donde a primado la violencia. Los medios de comunicación y el gobierno han tildado a quienes han protagonizado estos actos violentos como “anarquistas”, y han desatado un manejo mediático para ocultar su “cacería de brujas” en contra de quienes se aburrieron de vivir en un sistema que no le es beneficioso y se revelan ante él. Pero cabe preguntarse ¿quienes son realmente estos?
Para comenzar nos remontaremos al origen de la palabra anarquía, ésta deriva del prefijo griego αν (an) que significa “sin” y la raíz del verbo αρχω (arkho)”gobernar”, por lo tanto anarquía, etimológicamente, quiere decir sin gobierno o mas bien sin autoridad.
Esencialmente preconiza la modificación radical de las actuales formas de organización social, las que, históricamente, solo han traído injusticia, sufrimiento y miseria a la humanidad, buscando suprimir todas las formas de desigualdad y opresión vigentes, a las que considera responsables de estos males, sin por ello reducir la libertad individual.
Algunas ideas anarquistas pueden ser atribuidas a filósofos griegos como Zenón, este proponía una comunidad libre en oposición a lo expuesto por Platón en La Republica.
En obras literarias del renacimiento Italiano también podemos encontrar algunas de las concepciones que el anarquismo moderno promueve como la plena posesión de los derechos individuales.
Pierre-Joseph Proudhon fue el primer individuo en llamarse a sí mismo "anarquista", este abogaba por una economía de mercado basada en el intercambio de productos, el valor de estos estaría determinado por el costo invertido en su producción.
El anarquismo moderno proviene de una línea de pensamiento basada en una sociedad sin autoridad impuesta, como el humanismo, iusnaturalismo, el principio de la no violencia, el mutualismo, el anarcofeminismo, y desde el anarcoindividualismo de Stirner hasta el anarcosindicalismo de Bakunin.
La historia del anarquismo moderno ha estado ligada a represiones y guerras que han querido liquidar estas experiencias. Es el caso de los Soviets Ucranianos (revolución Makhnovista) los cuales al negarse a ser anexados al gobierno bolchevique Ruso, son cedidos por Lenin a Austriacos y Alemanes que saquean el país, los ciudadanos deciden crear las guerrillas libertarias, que paradójicamente, años después se unen con el ejercito rojo para detener la invasión Alemana, la cual logran derrotar. Luego de esta son traicionados, asesinados y perseguidos por el régimen Ruso.
Otro ejemplo se vivió en la revolución Española de 1936, donde industrias, hoteles, y todo tipo de fábrica fue colectivizada y manejada por sus propios trabajadores, este fenómeno contempló ¾ de la España que no estaba bajo control socialista (Aragón y Cataluña). Siguiendo el ejemplo de la comuna de Paris, las comunas Españolas estuvieron bajo el concepto “de acuerdo a su habilidad, de acuerdo a su necesidad”, si bien se criticaba esta medida, las comunas generaban mucho mas que antes de ser colectivizadas. Comienza entonces una guerra civil, donde los fascistas liderados por Francisco Franco exterminan todo afán anarquista, ayudados en parte por Stalinistas que vieron con malos ojos esta revolución.
Uno de los ejemplos mas recientes y que perduran en el tiempo es en la región de Chiapas al sureste Mexicano donde el EZLN (Ejercito Zapatista de Liberación Nacional) integrado por indígenas y trabajadores de la zona, tienen el completo control de su localidad y viven de la producción comunitaria, a pesar de las insistentes campañas armadas del ejercito Mexicano que han querido dominar a los “insurgentes” desde 1994.
Los eventos relacionados son incontables y ya visto el contexto histórico y su objetivo, no es accidental que esté tan difundida esa caricatura del terrorista ácrata, ya que las instituciones autoritarias como el Estado y la Iglesia- que obtienen beneficio de la desigualdad y la coerción- utilizan cualquier medio para presentar la anarquía como el caos y destrucción irracional. La historia muestra como en los últimos 100 años el anarquismo ha sido el movimiento que con mayor solidez argumentativa (y también pasión) se ha enfrentado a los poderosos y no se ha dejado mermar ante los gobiernos, de los cuales somos pupilos, que nos han educado en el temor, el egoísmo y el conformismo, y es por ello que esté tan arraigada en la mente del ciudadano medio que la anarquía resulta impensable y es sinónimo de caos, pues es perfectamente eso lo que las instituciones autoritarias quieren que pensemos.
Existen muchos líneas de pensamiento anarquista, difieren respecto a como organizar ésta nueva sociedad, pero tienen el común en que el bien propio solo se realiza si existe el bien común, que la organización debe ser basada en la transversalidad de las relaciones, fuertemente arraigada en las bases sociales y que no debe existir una institución que decida por nosotros, que dirija nuestra propia vida.
No hay nada violento ni complicado en el anarquismo, es una forma sencilla de vivir, de alcanzar la felicidad y la expresión máxima de la libertad. La idea de que cada persona se dirija así misma es un ideal tan puro, básico y en cierta forma una subversión a los estándares actuales ya que impide la manipulación de otros, ya sea el Estado, el patrón o el sistema económico, entre otros.
La lucha contra estos medios de control es lo que nos hace anarquistas y no como quiere representarse en la actualidad al encapuchado que arremete contra la policía y produce destrozos, si bien dentro de la acción directa se legitimiza la lucha callejera, no es solo eso, existen miles de persona que organizadamente proponen nuevas ideas de participación demostrando así que el sistema no sirve e impide vivir plenamente. La violencia que se ve en las protestas no es mas que la reacción ante la represión que vivimos día a día, ¿acaso ahora mismo no vivimos en caos? Millones de personas sin trabajo, o con sueldos miserables, que mueren de hambre, además se malgastan recursos y se contamina nuestro medio ambiente beneficiando solo a un pequeño grupo, a los dueños de las autopistas, de las industrias, de los bancos, esto inevitablemente nos esta consumiendo y precisamente es la causa del desorden en el que vivimos.
Para terminar quiero dejar en claro que el movimiento anarquista se basa en el respeto de las libertades y el ejercicio de ésta en un plano de igualdad con todos/as los demás y anteponiendo la solidaridad a cualquier otro beneficio. La violencia suscitada en los últimos meses no es parte del ideario anarquista (para nosotros las personas nacen buenas y nobles, es el sistema, la religión los que lo pervierten) es mas bien de los ciudadanos descontentos con el sistema (dentro de los cuales obviamente estamos nosotros), quienes la ejercen como una forma de expresión ante la infelicidad que viven diariamente, ante la violencia enmascarada del sistema. Ésta es parte del ciclo de violencia que comienza y termina en el Estado y el bien privado. Para extinguirla es necesaria una situación política-social que asegure la libertad de las personas, la transversalidad en la toma de decisiones, la participación ciudadana, la solidaridad.
“Nuestra única derrota es no seguir luchando”
Escrito y redactado por Andrés Roa (alumno de Obstetricia y Puericultura).
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lunes, octubre 16, 2006
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1 comentario:
wenoooo
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